Que un primer ministro griego haya caído por sugerir un referéndum y que los griegos sean demonizados por ideas como una auditoria de la deuda -es decir por querer saber cuanto se debe, a quién se debe y por qué- ilustra perfectamente el contenido antidemócratico que se desprende del pacto fiscal de Merkel, que priva a los parlamentos de su principal atributo de soberanía: el control de los presupuestos.
Rafael Poch - Blog de la Vanguardia

